Aranzazu y la bipolaridad

Por: Ricardo Rivera Garzón

La bipolaridad es un trastorno mental que se caracteriza por la alternancia de episodios maníacos y depresivos separados por periodos de estado de ánimo normal. Durante los episodios de manía, el paciente presenta un estado de ánimo exaltado o irritable, hiperactividad, verborrea, autoestima elevada y una disminución de la necesidad de dormir.  Que afecta a 60 millones de personas alrededor del mundo (OMS, 2017).

En Colombia la prevalencia de esta enfermedad se encuentra en 2,0 %, es decir, de los 48 millones de habitantes en Colombia 986.147 sufren de esta enfermedad, sin contar con los casos leves (trastorno bipolar leve) de este padecimiento que son confundidos y en muchos casos ignorados como facetas o épocas de la vida de una persona.

Por desgracia Aranzazu no escapa a esta realidad, es más,  el municipio presenta una prevalencia del 5% al 6%, que duplica la nacional, lo cual es palpable en los perfiles epidemiológicos que muestran a el trastorno bipolar como una de las principales, sino la principal causa de consulta médica, una de los posibles causas para este padecimiento sería un efecto conocido como el “efecto fundador” (reducción variabilidad genética) que cargan los aranzacitas, de sus antepasados los cuales son en su mayoría provenientes de marinilla  (Antioquia), que ya se comprobó con un estudio de la Universidad de Antioquia en el cual se encontró similitud entre los apellidos predominantes en cada municipio. (Isonomía genética)

Por lo tanto nuestra genética nos lleva a ser una población donde se manifesté este tipo de trastorno ligado a la herencia, sin embargo existen otras motivos que llevan a la aparición de la misma, un ejemplo claro y que golpea de forma alarmante a el municipio, es la drogadicción la cual en muchos casos agudiza la enfermedad y puede llevar a suicidios, es así como Aranzazu se encuentra entre los municipios de Caldas con más casos de suicido.

Pero ¿como atacar esta enfermedad multifactorial? Lo primero es comenzar a tamizar no a los neonatos del municipio, sino a los padres para saber quiénes padecen esta enfermedad y de este modo adelantar asesoramiento e implementar charlas educativas acerca de esta enfermedad, métodos anticonceptivos y la probabilidad de tener un hijo con este padecimiento ya que si se tiene un padre o un hermano con esta enfermedad, el riesgo de desarrollar la enfermedad es alto.

Asimismo atacar la drogadicción en el municipio con programas de inclusión/reinserción de personas rehabilitadas, así como programas culturales – deportivos que alejen a la población menor de estas sustancias, habilitar programas que generen conexión entre el Hospital San Vicente y la clínica San Juan de Dios para fortalecer los tratamientos y seguimientos a personas con este tipo de trastornos. Por último el municipio en general debe asumir esta enfermedad, para así hacerle frente a nuestra herencia y todo lo que ella conlleva.

“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes”

                                                                                                                      James Watson

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