El arte de ser verdaderos padres

Por: Eugenio Buitrago Marín

Actualmente vivimos en una sociedad que cada día sorprende más a medida que los años pasan, dado que,  por cada año son miles los nacimientos de nuevos seres humanos y pareciera que cada uno de ellos estuviesen ya programados antes de su concepción en el vientre materno, pues para nadie es un secreto que los niños y niñas en sus primeros años de vida no requieren de enseñanzas o adoctrinamientos porque, dentro de su cerebro traen incorporado su propio chip electro neurológico con muchas de las habilidades desarrolladas. Lo anterior se demuestra con algunos pequeños ejemplos.

Entre los 18 y 24 meses, los niños (as) saben cómo prender una computadora o un televisor; esto sin enseñárselos puesto que ellos repiten todo lo que hacemos. Cerca a los 36 meses los niños (as), saben realizar una llamada desde el celular, juegan a colorear, vestir, maquillar a las muñecas virtualmente, elaboran sus propios vestidos, diseñan sus propias modas. Los niños compiten con sus carros virtuales, trazan las rutas de las autopistas, esquematizan sus propios vehículos, elijen sus propias marcas, en fin, hacen a tan corta edad cosas con las cuales nosotros no habíamos ni imaginado que fueran a existir y a las cuales muchos de nosotros aun no comprendemos y no sabemos manejar. Todo esto lo aprenden solos y nos lo enseñan, ellos se convierten en nuestros maestros  porque manejan las nuevas tecnologías y se desenvuelven con gran soltura al punto que se convierten en fotógrafos, cinematógrafos, caricaturistas, humoristas, comunicadores sociales, buenos observadores de pantallas digitales, excelentes melómanos, en fin, la lista es larga; ellos y ellas saben y dominan el tema mejor que nosotros.

Ahora la pregunta es, ¿Y nosotros como padres, cómo estamos educando a nuestros hijos e hijas en un mundo donde la vida es cada dia más compleja? A mayor avance de la tecnología y las sociedades, mayor es el grado de responsabilidades laborales y familiares, y la educación de nuestros hijos es una de ellas. Hoy dia hemos perdido muchos de los valores éticos y morales que en algún momento de nuestras vidas fueron fundamentales, el respeto, la verdad, el compartir, la amistad, el amor sincero, la responsabilidad, el amor por el trabajo digno de un buen salario, la solidaridad, etc, fueron y seguirán siendo los pilares de una persona bien educada, respetuosa, responsable, leal, virtuosa y que con gran extrañeza, poco se ve en los hogares o en las calles. Educar es un deber moral, educar es una necesidad apremiante, es un requisito social y laboral, amoroso y contextualizado, educar es una arte porque con él se moldea, se transforma, se libera y se hace persona al ser humano, pero muy poco de esto tenemos hoy dia.

Más que el papel de la sociedad y de las instituciones educativas frente al tema de la educación, es el papel de los padres, el cual debe ser primordial, necesario, colaborativo, pero que dejaron de un lado su responsabilidad y la delegaron en los maestros, porque constantemente manifiestan que sus propios hijos e hijas se les han salido de las manos y ya no pueden con ellos, al punto de entregárselos a las comisarías de familia o al bienestar familiar porque  perdieron el control y la autoridad frente a sus hijos.

Para recuperar un poco del cómo poder educar a nuestros hijos e hijas, lea con detenimiento las siguientes sugerencias, quizás pueda meditarlas y sacar sus propias conclusiones.

Un ejemplo vale más que mil sermones, si te emborrachas, ellos lo harán

Comunicación, diálogo, comprensión, inspiran confianza y dan autoridad…

Límites y disciplina, sin amenazas, cumpla los castigos, cumpla las promesas

Dejarle experimentar aunque se equivoque, un ejemplo claro, el dedito y la velita

No comparar ni descalificar, recuerde que cada persona es única e irrepetible

Hay que reconocer nuestras equivocaciones, pedir perdón o disculparse hará que ellos lo pidan

Reforzar las cosas buenas, todos merecemos ser reconocidos

Hay que pretender ser sus amigos, anteponiendo la autoridad

Ellos también tienen emociones, ríen y lloran; aman y sufren

Si lo anterior no le sirve, entonces regrese a la escuela, busque ayuda profesional, haga un curso sobre educación familiar, regrese en el tiempo y busque el sitio donde posiblemente dejó perder la definición de educar con amor a nuestros hijos e hijas, mejor dicho, edúquese como padre y madre y replique en sus hijos (as)

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