¿FIESTA DE LOCOS O DE LA CABUYA?

Por: Alejandro Bedoya Ocampo

Boquiabierto. Así quedé hace un par de meses con motivo de una reunión que sostuvimos los integrantes del periódico Aranzazu al Día y de la que fue anfitrión don Edilberto Zuluaga, director del periódico, cuando inesperadamente se empezó a lanzar como dardos información y datos curiosos sobre las Fiestas de la Cabuya, principalmente sobre los premios y actos exorbitantes desde su creación en año de 1955. Son hechos que uno no creería que pudieran haber sucedido en el pueblo, no obstante se hicieron posibles por el mancomunado apoyo de personajes y familias prestantes e influyentes de la época.

Gracias a los archivos desclasificados que como un tesoro guarda el investigador Jorge William Duque, pude corroborar los datos de los que tanto se especula; quise compartir algunos de los más relevantes con ustedes, queridos lectores y coterráneos, para que analicemos juntos por qué nuestro pueblo es un lugar tan importante históricamente, pues de hecho,  posee una de las fiestas más antiguas de Colombia.

Nace en el año de 1955 a partir de una reunión casual que se llevó a cabo en el bar Capri, en los bajos del palacio municipal. Dicen que se le ocurrió a don José Luis Ramírez, Ancizar Muñoz, Tomás Botero, entre otros…porque en Salamina realizaban la fiesta de la Manzana en club Chamberí,por lo que consideraban, era necesario que también Aranzazu tuviese esa identidad ante el conglomerado nacional. Para el año siguiente realizaron una fiesta privada en el Club Miraflores (del que ellos mismos fueron fundadores) coronando como primera reina a Carola Agudelo Ospina.Sin embargo, para darle más popularidad a las fiestas, en 1957 se trasladó a la calle porque los de otro club que había en Aranzazu en cabeza del señor Feníbal Ramírez, querían hacer otra. Se pusieron deacuerdo y así empezaron a realizarse eventos increíbles.

 

  

Para ser exactos, nuestra celebración es incluso más antigua que la misma Feria de Manizales. Es decir, cuando la capital de Caldas se prepara para recibir la versión 63 de la Feria, nosotros en Aranzazu vamos para la versión 25. Lo que pasa es que hay que tener en cuenta que desde el año 1965 hasta 1990 no se realizó ninguna festividad en Aranzazu. La primera “tanda” de fiestas se realizaba cada año, no obstante desde su reanudación en los 90´s se celebra ininterrumpidamente cada dos años. Se le da el nombre de Fiestas de la Cabuya porque era lo que más comercializaba el municipio a ciudades como Medellín. Cuentan los libros de historia que Aranzazu contaba con más de 30 mil pencas, algunas de ellas con casi dos metros de altura.

Ahora, el auge que empezaron a tener las fiestas obedece a que año a año, fueron llegando patrocinadores de la talla de BAVARIA, LUKER, REFRESCOS PONY (lo que hoy llamamos Pony Malta) LA CENTRAL LECHERA DE PEREIRA, representaciones de Manizales, EMPRESA ARAUCA, etc. Esta última anotaba en su propaganda: “Nos hemos asociado a la celebración de la VI Fiesta de la Cabuya y hemos concedido EL CINCUENTA POR CIENTO DE LA REBAJA en los transportes para los viajeros a la fiesta”, lo que estimuló el turismo, y como consecuencia, la llegada de cantidades inimaginables de personas que querían conocer ese famoso municipio que se abría paso en la farándula nacional. De hecho la revista CROMOS dedicó un lugar significativo dentro de sus páginas para resaltar la belleza de las reinas y el sobrecogedor ambiente que se vivía en ese entonces. En las fotos se observa tan descomunal cantidad de personas que las reinas tenían que trasladarse entre tablados y carrozas.

Y no lo van a creer. En el programa oficial de uno de los certámenes se lee lo siguiente: “1 p.m. Sensacional pelea de un tigre y un poderoso enemigo en una jaula que será instalada en la plaza. El tigre es de propiedad de don Aldemar Giraldo L”conocido popularmente como “panto” ¡un tigre! La atención de la gente no dio espera, ¡cómo así que un tigre en Aranzazu¡ Efectivamente me di cuenta, gracias a las fotografías que reposan en los archivos, que en realidad se trataba de un pequeño Tigrillo al que don Aldemar besaba como si de un indefenso animal doméstico se tratara. Bueno, a fin de cuentas, si se trata de un “pequeño felino”, qué de malo tiene que se batiese en duelo con un “poderoso enemigo” en la plaza de Bolívar…con las ocurrencias que contenía esa programación, cualquier cosa podría esperarse de su designado oponente.

Hablando en serio ahora sí, nuestro pueblo llegó a ser sede de lucha libre. Y esta sí que era entre pesos pesados “nunca antes vistos”.Me consta porque en las fotos aparecen unos señores gigantes y musculosos entrenando. Rezaba laprogramación que tendría la visita de MR COLOMBIA, MANOTIGRE, EL APOLO, entre otros. Así, don Aldemar Giraldo “panto” de nuevo “Obsequia a la ciudadanía de Aranzazu, su querida tierra natal, en sus tradicionales fiestas de la Cabuya, con el grandioso espectáculo de Lucha Libre presentado por el conjunto de hermanos Ramírez, únicos en Colombia, presentación que tendrá lugar el día 13 de agosto de 1960 a las 7 pm, en la plaza principal”.

Al campeón de la lucha se le premiaba,  además de dinero, con un cinturón de cabuya que terminaba con una hebilla de oro. Pero no se recompensaba solamente a los luchadores ganadores, también se premiaba, por ejemplo, a los mejores cultivadores de cabuya. Se hacían acreedores de tres desfibriladoras obsequiadas por el Ministerio de Agricultura (otro patrocinador) cuyo titular era el reconocido Otto Morales Benítez. Basta decir, para la época la labor con la cabuya era eminentemente manual, por lo que dicho elemento era una innovación de la cual todos querían hacerse dueños. El auge de la cabuya era tal que se dio vida a “don carrizo”, un personaje que simbolizaba al sacador de cabuya que utilizaba un carrizo de madera para procesar la penca. También surgió el personaje “canuto el cabuyero” el cual sostenía a su familia con los ingresos que le generaba la cabuya. Ellos incentivaban las competencias del “carrizo” entre cultivadores y niños para lo cual se entregaban jugosos premios.

Otro de los datos interesantes es que en esa época se inflaban unos globos de tamaño tan considerable, que tenía que subirse una persona hasta lo más alto de una de las viviendas ubicadas en la plaza de Bolívar para sostenerlo mientras le metían candela para que se elevara. Hermosos colores adornaban el cielo con destellos de estrellas rojas, verdes y amarillas cuyo fuego enternecíala mejor fiesta de Caldas.

Se especula que tanto las anteriores como las famosas “vacas locas” “la culebra de pólvora” “el castillo de pólvora” “la lluvia” etc. son eminentemente aranzacitas, de modo que no se conoce otros lugares donde siquiera celebren las fiestas de manera tan particular. A veces pienso si el nombre correcto era fiesta de locos o de la cabuya, lo que sí es seguro es que eran las mejores.Probablemente nunca imaginó que nuestra tierra hubiese sido anfitriona de programas tan originales, y me estoy quedando corto en datos. Boquiabiertos pero con los lazos sensibles. Así quedamos todos al recordar la preciosa historia de la princesa del norte. Y qué mejor manera de hacerlo que de la mano de los versos del inigualable poeta aranzacita Javier Arias Ramírez:

“Estas calles presenciaron

el rubor de mis mejillas

cuando amor abrió sus rosas

y  pobláronse mis sueños

de amapolas encendidas.

estas calles de mi tierra

continúan como siempre

acunando la algazara

de la eterna muchachada

que no piensa

-como no pensé yo entonces-

más que en liar mis equipajes

con ensueños y alegrías,

Y estas calles solitarias,

silenciosas calles mías,

han perdido con mis años

el extraño hermoso rostro

con que ayerme recibían.

Pero siguen todavía

incrustadas en el tiempo,

mientras yo casi vencido,

por el tiempo en las clepsidras

voy camino de la muerte

por los campos de la vida.”


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