José Delfín Palacio

Por: Luis Gerardo Salazar Muñoz

Existe una verdad de Perogrullo, “mientras existan carros, existirán los mecánicos”.  Y precisamente la falta de ellos fue el primer obstáculo para traer carros a Colombia.  Los primeros automóviles importados vinieron con mecánico incorporado, no solo para armarlos sino también para la reparación y  mantenimiento.   Así ocurrió con el De Dión Bouton,  el primer carro que llegó a Medellín y a Colombia el 19 de octubre de 1899, traído por el señor Juan de Dios Amador quien lo importo de Francia.  Igual aconteció con el segundo en Colombia y primero en Bogotá, que fue importado desarmado de los Estados Unidos, un Cadillac importado por Ernesto Duperly, quien además trajo el tercer carro a Colombia para el obispo de Bogotá.  El cuarto y el quinto vehículo traídos a nuestro país fueron presidenciales, el uno Un Fiat para el presidente Rafael Reyes  y el otro un Cadillac, por el año 1908.

Estas dos ciudades vieron carros por sus calles empedradas, pero no tenían talleres y mecánicos para la fallas de los mismos, por lo tanto poco tiempo de vida útil tuvieron los mencionados carros.

Cronistas e historiadores siempre han sostenido que el primer automóvil en Manizales, fue un Ford  que llego en 1912 a lomo de mula desde Medellín.  En 1913 circuló por las calles de Pereira el primer vehículo.

Este es un leve recuento cronológico de la llegada del automóvil a Colombia y a nuestra región. Tema que traemos a colación para darle una ubicación lógica en el tiempo, al que se dice que fue el primero en Aranzazu.

Pero si queremos de hablar de carros y mecánicos en Aranzazu, es inevitable hablar de JOSE DELFÍN PALACIO, apodado “Curruncho”, nacido en Mariquita Tolima en 1910, y quien como empleado del Cable aéreo resulto en Aranzazu.  Con autorización de su señora madre laboro desde antes de cumplir la mayoría de edad (21 años entonces), donde aprendió todo lo relacionado con motores.   A nuestro municipio llego en 1931 como engrasador y aceitador del cable en el tramo Aranzazu-Manizales, labor que consistía en recorrer en las vagonetas, con canecas de grasa y aceite, untándolos sobre partes del cable de acero y esencialmente en las poleas, estación por estación.

Trabajando en el cable aprendió a reparar motores y maquinaria en general.  Por eso cuando se retiró del cable montó su propio taller y se dedicó a la mecánica como oficio.

Se casó en Aranzazu en dos veces, la primera con Carmelita “La Gelatinera”, cuando enviudo contrajo nuevas nupcias con Rosalbina Duque Salazar, con quien tuvo 3 hijos: Fernando, Teresa (murió en mayo de 1986) y Mario.

Mientras se desempeñó como mecánico, siempre tuvo su taller a un lado de la Bomba de gasolina de la salida para Neira, hoy denominada “Miramar”, cuando empezó en este lugar los propietarios de dicho establecimiento eran los señores Arcesio Gómez y Fernando Velásquez, quienes posteriormente le Vendieron a Arturo Salazar “Tastas” y a Evelio Salazar; este último vendió su 50% a José Abel Salazar “Patimorado”, quien luego le permuto su parte con su hermano Arturo, por bus escalera llamado “El tempranero”.

Según sus hijos, José Palacio, fue el encargado de armar y prender el primer carro en Aranzazu, se trataba de un Buick 1930 de la general motors, de propiedad de Jaime Jaramillo, quien lo había traído desarmado en los vagones del cable.  Para esta época los vehículos no tenían silenciador y el ruido que producían era muy fuerte.  Se dice como anécdota, que cuando “Palacio” prendió este carro estaban en misa de 11, y fue tan estruendoso el ruido que todo mundo salió asustado de misa para ver qué era lo que lo estaba produciendo, lo que ocurrió entre el año de 1931 y 1932, fecha que es más resultado de la memoria que de algún documento, por eso no se pudo establecer con exactitud.  Versión que es distinta a la que se asienta en el libro “Aranzazu: su historia y sus valores” de José Miguel Álzate, de que fue un packard negro modelo 28 traído por  Francisco Herrera. Y muy distante en el tiempo de la oral de Diego Salgado que cuenta que la señora Rita, madre de los Trujillos;  le contó que el primero lo armaron en1906.

Para sus hijos, salvo mejor información en poder de otras personas, José Palacio fue el primer mecánico de carros que se instaló en Aranzazu.  Igualmente se encargaba de reparar máquinas de ACPM marca “Lister” y motores “Briggs & Stratton”, las primeras eran las utilizadas en las moliendas del pueblo y los segundo que se usaban para la despulpada o pelada de Café y para las de cabuya.

Sus discípulos como mecánicos más conocidos fueron Gonzalo Duque “Cocorneño”, Tomas Pareja, y Carlos Londoño.  Este último nacido en Neira,  se dedicó exclusivamente al sistema de frenos de los vehículos.  Hubo otras personas que aprendieron el oficio con don José, pero poco permanecieron en Aranzazu.  Hoy su hijo Mario, de dedica a la mecánica, aprendida por supuesto de sus señor padre.

Otra anécdota en la vida de José Palacio, era que cada que reparaba un carro lo entregaba ensayado, y en cada ensayada por lo general se ponía a beber, y las ocasiones que llegaba sin plata a la casa decía que aún no le habían pagado el trabajo.

Inicialmente vivió en la calle de los largos y después y durante mucho tiempo en el barrio “La Floresta”.

Como dato curioso en su vida laboral está el hecho de que le correspondió desmontar la planta eléctrica del pueblo en el año de 1948, y lo contrataron debido a que era la persona con más conocimientos en mecánica en el pueblo.

Trabajo en el municipio manejando la volqueta, que para ese momento era una Ford-65.

Murió de un infarto el 11 de noviembre de 1988 a la edad de 78 años.

Unos hermanos y otros familiares cercanos emigraron de Mariquita y se establecieron en Neira.

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