La tecnología en la educación

Por: Eugenio Buitrago Marín

SER COMPETENTE O MEDIOCRE

La era del consumismo tecnológico ha invadido en todos los rincones de nuestra patria, los claustros educativos; dejando entrever el desfase  que existe hoy en día entre los métodos tradicionales de enseñanza y la búsqueda de nuevas metodologías educativas, aplicadas a los nuevos objetos  digitales que inundan los bolsos y bolsillos de los estudiantes.

Para nadie es un secreto que los artículos de moda que más llaman la atención de chicos y adultos son los celulares inteligentes, ipod, iphone, tablets, laptops, portátiles, con una innumerable oferta de aplicaciones que sumergen la mente de los más incautos, en un mundo de diversión y entretenimiento, sustrayéndolos de la realidad y de un verdadero sentir de la vida.

Anteriormente aprender a multiplicar era una tarea ardua de profesores y estudiantes; la memorización de las tablas multiplicativas era necesario para comprender lo que era dar solución a una división, se comprendía que la operación inversa a la suma era la resta (técnicamente, la diferencia), se escribían y rayaban cientos de hojas de cuaderno tratando de dar solución a los problemas del algebra, se requería el compás, para comprender y analizar lo que era un círculo, cómo trazar un triángulo, cómo escribir sobre la línea sin desviarse de ella; los libros eran pan de cada día porque se debía analizar las obras de literatura y conocer a los grandes escritores de la historia. Shakespeare, Marx, Pombo, eran referentes literarios para engrandecer la cultura lectora en los educandos; soñar con viajes a la luna inducidos por Verne, eran las aventuras fantásticas que vagaban por la mente de los estudiantes, todo esto hasta que apareció la gran revolución de las enciclopedias, el sabelotodo, la información rápida y a la mano, la ahorradora de tiempo y espacio, el solucionario a nuestras preguntas y nuestras dudas, la que tiene las recetas y las fórmulas matemáticas sin necesidad de estudiarlas y analizarlas, la que se encuentra de día y de noche para complacer a los cibernautas,nuestra gran amiga “La Internet”.

Establezcamos un comparativo de lo que anteriormente era educar en las escuelas y colegios del siglo veinte, con lo que actualmente está a disposición tanto de educadores como estudiantes:

ü  Anteriormente se contaba con tablero y tiza, ahora con video-bean, Power Point, Excel y Word.

ü  Antes, lápiz y papel, ahora pantallas digitales.

ü  Antes, correo certificado y telegramas, ahora correo electrónico y chat.

ü  Antes se calculaba con la mente, ahora la calculadora nos arroja el resultado sin el procedimiento matemático.

ü  Era necesario el diccionario, ahora nos corrigen la ortografía digitalmente.

ü  Acudíamos a las bibliotecas, ahora existe Wikipedia.

ü  Visitábamos las salas de cine, ahora existe YouTube.

ü  Aprendíamos a dibujar, ahora tenemos sólo que colorear.

ü  Nuestros padres asistían a las reuniones en la escuela, ahora las calificaciones llegan por el correo electrónico.

ü  Jugábamos a la lleva, el trompo, al aro, a las canicas, Ahora existe Play Station, X-Box o simuladores de juegos.

ü  Era difícil conquistar una mujer, ahora se ofrecen por internet.

ü  Se hacían las tareas en grupo, en carteles de papel bond, en hojas tamaño carta escritas en máquina de escribir o a mano, ahora copie, pegue e imprima.

La lista es larga y de nunca acabar y no tendría sentido añorar tiempos pasados, si no los hubiésemos vivido de tal forma que era difícil y comprometedor, esforzarse hasta el límite para lograr los primeros puestos entre los mejores estudiantes de la clase o del colegio.La responsabilidad del estudiante se basaba en el respeto a los padres, a los profesores, en el amor que se tenía por el estudio, el deseo de salir adelante, añorando una carrera profesional que le diera sentido a nuestras vidas; el ánimo de crear empresa, de conformar una familia… teníamos expectativas de vida.

Todo aquello desapareció y ha surgido un nuevo orden en la forma de hacer vivir la vida a las generaciones actuales y futuras. Si es cierto que la tecnología ha sido creada para mejorar las condiciones de vida de las personas, agilizar los procesos que anteriormente tardaban días o meses, también es cierto que su objetivo ha sido mal interpretado y tergiversado y lo peor de todo, no tiene control ni límite y que el facilismo y la mediocridad con la cual se está educando a niños y jóvenes, hará de un futuro cercano, una sociedad que deberá volver su mirada al pasado y hurgar entre las cenizas,el instante en el cual dejamos perder la visión de vida de aquellos los mal llamados, los hijos del futuro.

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