No se terminó de construir

Por: Jorge William Duque Zuluaga

Aranzazu ha tenido dos templos, el primero un patrimonio arquitectónico que lamentablemente desapareció, inició sus obras de construcción en el año de 1857 y 42 años después 1898 finalmente la sociedad aranzacita y católica pudo ver uno de sus sueños colectivos hechos realidad.

En el año de 1954 el presbítero Simón Zuluaga empieza una campaña con el fin de remodelar el templo lo cual no cumplió, finalmente lo destruyó e hizo uno completamente nuevo, en el año de 1957 comienza la demolición del monumental oratorio para darle paso al templo que actualmente tenemos.


La gran idea de edificar una nueva casa para los católicos fue aceptada por la gran mayoría mientras que los opositores, pocos y sin mucha influencia, vieron como se derribaron 59 años de historia del municipio de Aranzazu.

Pasa desapercibido que el nuevo templo nunca se terminó de construir, muchos recordarán que durante 4 décadas el templo únicamente poseía una torre, demolida posteriormente y forjando la del lado derecho que aún faltaba. Más desapercibido fue el detalle central del oratorio, una rotonda similar a la de las grandes y reconocidas catedrales del mundo, en las fotografías podemos apreciar que no finalizaron esta obra maestra, nos atrevemos a lanzar la hipótesis de que el dinero no fue suficiente para el majestuoso arte de los vitrales.

Quizá muchos detalles más no se concluyeron por las mismas razones que proponemos y por ello podríamos decir que el tempo actual de Aranzazu no es como se concibió en un principio.

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