OBITUARIO PARA MI AMIGA CAMILA OSPINA GRANADA

POR: LUIS GERARDO SALAZAR MUÑOZ

Espinal Tolima, septiembre 4 de 2018

Hoy cuando los partidos tradicionales están en crisis, cuando simbolizan la corrupción y la politiquería, nadie se acuerda de sus viejos seguidores, de aquellos que por convicción nos acogimos a los principios y fundamentos de nuestros partidos.  De los que seguimos siendo fieles a la doctrina en la que crecimos y nos oxigenamos como seres sociales y políticos. CAMILA OSPINA GRANADA merece ser colocada en la cúspide; ella nunca se dejó tentar por las nuevas ideas, las llamadas renovaciones o coyunturas que daban origen a grupos o alianzas momentáneas.

Estoy seguro de que Camila no nos perdonaría si en este preciso momento, el de su fallecimiento, no mencionáramos su amor desmedido por el partido liberal y por el color rojo que lo simboliza.

Permaneció firme ante las vicisitudes del partido liberal y aplicó al pie de la letra la frase del médico español Gregorio Marañón “El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, mucho más que una política. Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe sino ejercerla de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir”.  Camila nació dentro de una familia liberal que genéticamente la dotó de un gran amor por la libertad, de una gran generosidad, de una fundamental esencia a la tolerancia y de una gran sensibilidad frente a los necesitados.

La dimensión de mujer política se derivaba, básicamente, de su sentido de responsabilidad como ciudadana, dando respuestas a las necesidades básicas de muchos de sus paisanos.

Para los suyos siempre fue una referencia de unión y autoridad, ejercitada con cariño y firmeza excepcional.  Con un sentido inmenso del deber y de la disciplina propia, tan amable como constante, alcanzó a regir ejemplarmente su propia existencia y a influir positivamente en otros.

Para quienes pertenecíamos a su entorno íntimo y familiar, se ha quebrado una de las ataduras más queridas que nos ligaban al origen liberal. Se ha apagado una voz de aliento para todos aquellos que reclaman justicia social en nuestro pueblo. Somos muchos los que a partir de este triste momento nos sentimos más solos que nunca.

Que cuando generaciones futuras se pregunten ¿Quién era Camila Ospina Granada? Con orgullo podamos contestar, era una mujer liberal en el más completo sentido de la palabra.  Era un ser humano compasivo, bueno, generoso, solidario, firme en sus convicciones y una gran conocedora de las circunstancias políticas que rodearon siempre a nuestro país.

Aranzazu se siente hoy huérfana ante pérdida tan relevante, pero conservará con respeto y cariño su legado. Un adiós terrenal es lo más que podemos ofrecerle, porque la bienvenida al seno de Nuestro Padre Celestial ella misma se la ganó al ser una mujer creyente y practicante.

 

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