Qué debería saber un consumidor aranzacita

Por: Alejandro bedoya Ocampo

Dentro del gremio de los comerciantes hay algunas costumbres, la mayoría muy antiguas, que imponen cláusulas a sus clientes que trasgreden lo establecido de la ley 1480 de 2011 o Estatuto del Consumidor. Seguramente  usted también ha participado de estas condiciones como vendedor o consumidor, por lo que esta información podría interesarle. Condiciones como vendedor o consumidor, por lo que esta información podría interesarle.

El Congreso de la República, con miras de proteger al consumidor de los llamados contratos de adhesión, es decir, aquellos contratos mediante los cuales una persona se sujeta a las condiciones ya preestablecidas en un contrato que no admite negociación, y que por ese motivo la perfila como la parte débil de la relación contractual, profirió en el año 2011 el denominado Estatuto del Consumidor. Allí se consagra todo lo que los comerciantes y consumidores debemos saber sobre la oferta de productos y las conductas permitidas y prohibidas en la adquisición de estos para uso personal o doméstico (se excluyen los destinados para generar riqueza). Muchos son los sancionados por la Superintendencia de Industria y Comercio, pequeños y grandes empresarios, por violar esta normativa. Que no sea usted uno más de la lista.

Si bien esta nota está dirigida a los comerciantes del municipio de Aranzazu, esto por experiencias personales y algunas situaciones de oídas, en el resto del país son perfectamente aplicables; no sobra recordar que una ley de la república cobija hasta los lugares más recónditos del territorio colombiano. Nos enfocaremos entonces en dos estipulaciones comunes; quizá más adelante hablemos sobre muchas otras de habitual práctica y que de igual forma contrarían la ley. Hablaremos someramentede la garantía de los productos así como de la cláusula de “no devolución de dinero”.

En primer lugar, sobre la garantía, debe entenderse que esa usual manifestación de “este aparato –o servicio- no tiene garantía” es falsa. Según el estatuto, todos los productos tienen una garantía de la cual son garantes tanto el vendedor como el proveedor y el fabricante, de donde se desprende que indistintamente a quién se haga el reclamo en la cadena de producción, a escogencia del consumidor, este debe responder.Si al momento de la venta no se habló de la garantía, para productos nuevos, debe presumirse un año; si es inmueble, 10 años de estabilidad y 1 de acabados; para productos perecederos será la fecha de vencimiento. Incluso para los productos de segunda, cuando el comerciante calla, debe entenderse que el término de garantía es de 3 meses.

Ahora bien, hay una errónea concepción de los distribuidores que piensan que el dinero de su inversión, al verse avocados a responderle al consumidor por el bien objeto de garantía, se perderá. En este caso hay que aclarar que al igual que sucede con quien adquirió el bien, a él (distribuidor) también le debe responder el proveedor, y asu vez, este tiene derecho a reclamarle al fabricante o quien haga sus veces dentro de la cadena de producción. De esta manera, quien finalmente responde por los defectos del producto que salió al comercio va a ser quien lo fabricó.

En segundo lugar, y relacionado con el primero, tenemos la cláusula de “no devolución de dinero”. Aquí también se encuentran grandes falencias, pues esta medida no puede profesarse de manera indiscriminada dada la variedad de aristas de gran importancia dentro de la relación de consumo. Por ejemplo, en el evento en que un bien que fue reparado en virtud de su garantía siga fallando, el consumidor podrá, a su elección, solicitar el cambio de producto, una nueva reparación o simplemente la devolución del dinero.

También aplica, por ejemplo, en el derecho de retracto, este con aplicación en las ventas por internet o catálogo, en donde tendrá que hacerse devolución del dinero, ello siempre y cuando se realicedentro de los 5 días después de recibido el producto. Obviamente, existen excepciones como la ropa interior y contratos de prestación de servicios ya iniciados, entre muchos otros que se encuentran en el Estatuto. De igual manera ocurre con los productos adquiridos en un establecimiento de comercio cuando no se brindó la información adecuada, aunque en este caso debe mirarse con lupa muy aguda, pues ya seríapor el lado de un elemento que hace parte de la garantía.

Todo lo incluido en esta ley es de orden público, lo que quiere decir que son de obligatorio cumplimiento y no admiten un pacto en contrario por parte de los contratantes. A fin de lograr una comercialización de bienes acordes a lo preceptuado legalmente, se hace extensiva la invitación a todos los comerciantes para que acaten la norma y así fortalecer nuestra acreditada economía local.

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