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Por: Rubén Darío Toro

Volver al café de la Empresa Arauca, al Café del Perro, al tinto del Café Grande; al pintadito del Centro Social, al sirope en la ventanita del “Poli” al kumis en Alegrías… volver a andar las calles que pronto se terminan: La Falda del Diablo,  El Puerto, La Calle Nueva, La Galería. Regresar un día para descubrir que nunca nos habíamos ido, porque nunca se abandona completamente aquello que se ama. Regresar y sentir que somos parte de todo esto: la amable sonrisa de la gente, el espíritu de servicio; los personajes típicos del pueblo. Que no es necesario  que nos expliquen que son o donde queda El Guarango, Cachipay, Bonillas, Chamberí, “El Barrio”, Muelas, Varsovia, La Honda, El Jardín, La Paila, La Siete Culos, Gualdrapa,  Patoja, Roña…

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Volver  no es sólo  un tango, es: “El Eterno Retorno” del que nos hablaba Nietzsche; volver es querer acompañarnos en la edad media o al final o al inicio de nuestros días, por aquellos que  hablan como uno, que comen frijoles y arepa todos los días, que toman tinto y chocolate negro; que comen mazamorra y llaman a los productos de las panaderías, parba; que no van a la plaza de mercado si no a la galería. Volver a utilizar los yip de amables conductores en lugar de los colectivos o autobuses de otros lados. Compartir las calles con los caballos, con ancianos de noble sentir e inmensos e intensos  recuerdos mientras resuenan en los altavoces de los bares y cafés una que otra canción de carrilera acompañada de un tango o alguna balada de los 70´s u 80´s.

Volver al Pueblo que pertenecemos y amamos para descubrir que son los comerciantes, como siempre, los que están a la vanguardia de los requerimientos  que la población necesita; no así, la administración pública que no parece darse por enterada que el grueso de los habitantes están en una edad media y  empezará a envejecer inevitablemente a más de los que regresan y requieren una oferta cultural diferente en un pueblo sin siquiera una secretaría de cultura. Inexistente  también,   una secretaría de desarrollo social que conduzca y sea capaz  de atender los cambios poblacionales de nuestras pequeñas unidades territoriales que se han ido quedando sin población joven y cada vez son receptoras en mayor cantidad de una población adulta y adulta mayor que regresa y que querrá mantener aquello del pueblo que le es típico; pero,  con los beneficios mínimos de una ciudad grande.

En los países desarrollados, la mayor población adulta se concentra en los pequeños pueblos, mientras que los grandes centros urbanos, son los receptores de los jóvenes. Así también, en los países en vía de desarrollo de nuestra América Latina, el modelo de distribución poblacional de acuerdo a su edad, se mantiene igual a lo que es posible ver en Europa y Estados Unidos permitiendo que aquellos que concentran su atención en brindar unas comodidades básicas para los que regresan, crezcan y aquellos que no, desaparezcan.

Es necesario olvidarnos del modelo de desarrollo únicamente urbano y multiplicar los polos de desarrollo rural que son Alegrías y La Honda a otras comunidades que brindan inmensas posibilidades, pero que han sido olvidadas por las dificultades de acceso y la falta de servicios públicos. Es necesario tener un cine o al menos, un cine club; es necesario: centros o clubes para los adultos mayores; son indispensables  proyectos agroforestales y agrícolas de fuerte impacto y de larga duración en el tiempo que coloquen a Aranzazu como un municipio ecológico, respetuoso del medio ambiente. (ALGUNOS TAN BÁSICOS Y FÁCILES DE IMPLEMENTAR COMO UN RECEPTÁCULO DE  “PILAS” Y BATERIAS USADAS DE CELULAR, PARA QUE ESTAS NO SEAN ARROJADAS CON LA BASURA CONTRIBUYENDO AL DETERIORO AMBIENTAL QUE PRODUCEN)

Aranzazu es un lugar de inmensas posibilidades, capaz de recepcionar su propia población y  aquella de diferentes partes del mundo que siempre anda en búsqueda de lugares de paz donde asentarse. Cabe pues esperar que sepamos mantener lo que nos es típico de nuestra zona cafetera y ampliar una oferta comercial y de servicios  propia al menos, de las ciudades intermedias de nuestro país…

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